Presionan campesinos de Pomuch para rentar sus tierras.
Marco Antonio Bazán Mapén.
Ejidatarios del poblado de Pomuch, municipio de Hecelchakán, llegaron a las oficinas de la Procuraduría Agraria encabezados por el comisario ejidal, Eduardo Collí Uc, para conocer el resultado que dará la dependencia respecto a las 60 mil hectáreas que pretenden rentar por un periodo de 30 años, por lo cual presuntamente se les pagarían 90 millones de pesos, mencionó en entrevista el ejidatario Emilio Chan. (Aunque, en lo oscuro, Collí Uc ha negociado con la empresa Golden Gate Enterprises una cantidad mayor).
Manifestó que en el ejido de Pomuch son alrededor de 977 ejidatarios y la mayoría está de acuerdo en que se renten las tierras de la Ampliación Forestal, "aunque existen seis u ocho personas que no están de acuerdo porque uno de ellos, el líder, es profesionista, y otro, que es Juan Valle Kantún, únicamente se ha dedicado a meter gente a trabajar".
En cuanto al beneficio económico que recibirían por la renta de las tierras, señaló que "la empresa quiere los terrenos para hacer unas reforestaciones, y sabemos que de esa manera cada ejidatario recibirá un promedio de 90 mil pesos, aparte de que le dará trabajo a la gente del poblado".
Informó que en la resolución del día de ayer por parte del magistrado, se les informaría si los ejidatarios tienen o no la razón, "pero si la resolución no nos es favorable, estaremos convocando a una asamblea para saber qué decisión tomar, aunque habría que tomar en cuenta que la asamblea es la máxima autoridad de Pomuch, y la mayoría está de acuerdo en que se rente, así como el Consejo y el comisario Eduardo Collí Uc".
Agregó que a los seis u ocho ejidatarios que no están de acuerdo en que se renten las tierras, "no se les están afectando sus derechos, pues si ellos no quieren rentar o no quieren agarrar su dinero de la renta, se les puede dar su parte en las 4 mil 433 hectáreas que están quedando, además de las 60 mil que se están rentando", señaló.
Por su parte, el comisario ejidal, Eduardo Collí Uc, externó que ellos, como ejidatarios, están actuando conforme a la ley porque las tierras no se están vendiendo ni expropiando, sino que las están rentando por espacio de 30 años.
Por otra parte, en la renta de tierras, los campesinos de Pomuch pelearon tanto por sus tierras, lucharon por la ampliación forestal que supuestamente les fue invadida por labriegos del sur del estado, si finalmente solo las quieren para rentar y no para hacerlas producir.
Este es un problema que se presenta en todo el Estado, los campesinos pelean por tierras, quieren decenas y hasta centenas de hectáreas, pues si bien trabajan logran cultivar algunas hectáreas, pero en muchos de los casos cultivan menos tierra, sin duda la repartición de tierra ha sido una mala política, pues es el primer paso para que el labriego la pierda..
Hacen falta políticas públicas para que atiendan las necesidades del campesinado, quienes ante el abandono, la falta de recursos, de mecanismos para comercializar a buen precio, deciden abandonar la tierra que sólo les permite el autoconsumo prácticamente y los condena a una vida de miseria, pero si bien las autoridades tienen su parte de responsabilidad, no podemos eximir al campesinado de esta situación que se en el paternalismo que compraba su voto en los tiempos de bonanza de una industria petrolera que hoy languidece y que ya no da para seguir sosteniendo a quienes abandonas la tierra, el asunto es que lo poco que le queda al campesino es su tierra y sin ella ya nada se podrá hacer, acabará rentando sus fuerza de trabajo en lo que antes eran sus tierras.
La repartición de tierras por parte de las autoridades ha sido acelerada e irresponsable, las entregan sin pensar en el futuro, sin pensar en la gente que viene atrás, y muchas veces se entregan tierras por presiones de grupos políticos y otras por amiguismos, no a quien las necesita, ni a quien las vaya a trabajar, sino simplemente a amigos del sistema para atesorarlas y al rato venderlas o rentarlas, que es lo que está de moda, y luego, las nuevas generaciones de la gente del campo, ya no tendrán donde trabajar, pero eso parece no importarle a nadie, creen que las tierras nunca se agotarán y están equivocados, poco a poco, las tierras están regresando a manos de la gente que posee recursos para trabajarlas y no quedará nada para el campesino arraigado al campo y es que recordemos que las ciudades están creciendo y muchas partes del campo se están convirtiendo en terrenos residenciales, por eso el comercio de estas tierras se ha vuelto un gran negocio y el común acelerador para perder la autosuficiencia para generar nuestros alimentos, tan necesaria en un país para ser independiente.
Lo cierto es que el ejido, con toda la ineficiencia que pudiera caracterizarlo, era garantía de que la persona siempre sería dueña de sus tierras, tenían algo que no podían comercializar y que les permitiría defenderse en la vida, hoy la ambición de unos y la desesperación de otros campesinos ha dado al traste con lo único que tenía el campesino, sus tierras, hoy se rentan y al rato, las venderán, y finalmente, es un plana a largo plazo, las tierras regresarán a las manos de los poseedores del dinero y el campesino acabará trabajando, acabará de ‘peón en sus propias tierras.
Es necesario acabar con la figura de renta, a lo mejor, es necesario crear una figura jurídica que obligue al inversor a asociarse con el campesino, si ustedes quieren con todas las garantías y certeza sobre la tenencia de la tierra para el empresario, que le garantice que recuperará su inversión, obtendrá ganancia, pero que le dejará parte de esa ganancia y de ese desarrollo al campesino, y por otra parte el campesino debe tener también garantías, en el sentido de que siempre será dueño de la tierra, sólo así estaremos ayudando a nuestros campesinos para que salgan adelante y los libraremos de vivales que escondidos tras las siglas de organizaciones campesinas, sólo mal orientan al campesinado y se vuelven mercaderes de la miseria y entregan las tierras de los campesinos que dicen representar y proteger al capitalismo que tanto critican.
En este negocio de la renta de tierras, quienes realmente ganan son los líderes, que por entregar a campesinos con el arrendador, se llevan un buen porcentaje de lo que cobren los campesinos, los funcionarios también a veces ganan sus gratificaciones, todos ganan menos el campesino, que si bien recibe cien o doscientos mil pesos, se queda sin modo de trabajar.
Sólo las autoridades pueden poner fin a este suicidio colectivo; en un acto de plena consciencia y con el afán de salvar a las familias del campo de la miseria deben actuar al respecto y proteger al campesino, sino pronto veremos al campo totalmente abandonado, y en lugar del campesino estarán más trasnacionales trabajando las tierras mientras que los verdaderos dueños de la tierra, andarán en los nuevos e irregulares asentamientos de la periferia de las ciudades realizando labores muy diferentes a las del campo.
Cabe destacar que con la inyección de recursos, elaboración de proyectos productivos, podrían hacer que se generen los ingresos necesarios para que los ejidatarios de Pomuch, produzcan la riqueza que requieren para cumplir con los diversos satisfactores. Las tierras de la ampliación forestal son de una gran riqueza forestal, están en área donde la generación de energía aprovechando el Rio Candelaria, además de que se pueden aterrizar diversos proyectos ecoturísticos.
De ser rentadas las tierras, los campesinos de Pomuch, estarán dejando en total estado de indefensión a sus herederos, ya que les correspondería por la renta, en promedio, de $ 1,667.00 pesos por hectárea, lo cual equivale a 60 hectáreas haciendo un monto de $ 100,000 por labriego.
Muchos de ellos quieren rentar porque diversos agiotistas que lucran con las necesidades de los labriegos, ya les prestaron dinero desde el año pasado, por lo que se espera que muchos no verán el dinero y quedarán como el chinito “nomás milando” pero así lo quieren, están acabando con lo único que les pueden heredar a sus hijos.
Tienen en contra a un grupo minúsculo, dicen que no llegan a diez personas, pero que equivalen a cien personas, porque están luchando por el patrimonio de los pomuchenses, porque creen que el trabajo es la fuente para generar riqueza y sacar adelante a las familias de la pobreza.
Esperamos que esta vez, no gane la mayoría, pero de ser así, estarán cavando su tumba y no luego vayan a presionar a las autoridades para que les den otras tierras, cosa que se antoja demasiado difícil.
Continúan los cambios en Hecelchakán:
El alcalde José Montero hizo una serie de movimientos en su gabinete, nombrando a Bernabé Chi, ex-oficial mayor del municipio a la Dirección del Centro Municipal de Emergencias, supliendo José Orlando Ek Medina, de los pocos funcionarios en la presente administración que han cumplido con su función, recién designado Director de Servicios públicos,
Aunque vemos muy difícil que Bernabé pueda cumplir su encomienda por los intereses que tiene en la Dirección de Turismo, donde despacha la maestra Miriam Pat Rufino, quien apenas acaba de recordar que existen infinidad de necesidades en el municipio, respecto a Turismo, como son la rehabilitación del Camino a Jaina, proyectos eco-turísticos en Los Petenes, la atracción del turismo, ya que en el municipio existen muchos sitios para visitar pero que desafortunadamente el alcalde Montero, tiene bastante interés en fomentar el vicio y el clandestinaje en lugar de canalizar recursos a fomentar el empleo.
No es tarde para enderezar el rumbo de este barco que está a punto de zozobrar cuyo timonel ha equivocado el camino.
Con el cambio de mando en la policía, se respira un aire de tranquilidad, ya que Ramón Cornejo Sánchez se caracterizo por oprimir a la población,. Incluso a sus compañeros de trabajo los hostigaba hasta hacerlos renunciar, por lo pronto. Existe paz y tranquilidad en el municipio.
En la Dirección de Planeación han pasado sin pena ni gloria varios funcionarios, el recién designado Sergio Salazar, cuota de poder de la “princesita maya” Sonia Cuevas Kantún, tiene la capacidad y experiencia. Enhorabuena.
En Servicios Públicos, comentan que el que maneja la dirección es Oscar Rosado Hernández por instrucciones superiores. Orlando Ek Medina es una persona de trabajo producto del esfuerzo no del privilegio como Rosado Hernández, de quien tienen un negro historial y ha estado involucrado en varios problemas amorosos, deudas sin liquidar, pleitos de cantinas, decomisos de licor sin aclarar. En fin, Hecelchakán está harto de este espécimen protegido por el corrupto, sinvergüenza y descarado alcalde Montero.
Marco Antonio Bazán Mapén.
Ejidatarios del poblado de Pomuch, municipio de Hecelchakán, llegaron a las oficinas de la Procuraduría Agraria encabezados por el comisario ejidal, Eduardo Collí Uc, para conocer el resultado que dará la dependencia respecto a las 60 mil hectáreas que pretenden rentar por un periodo de 30 años, por lo cual presuntamente se les pagarían 90 millones de pesos, mencionó en entrevista el ejidatario Emilio Chan. (Aunque, en lo oscuro, Collí Uc ha negociado con la empresa Golden Gate Enterprises una cantidad mayor).
Manifestó que en el ejido de Pomuch son alrededor de 977 ejidatarios y la mayoría está de acuerdo en que se renten las tierras de la Ampliación Forestal, "aunque existen seis u ocho personas que no están de acuerdo porque uno de ellos, el líder, es profesionista, y otro, que es Juan Valle Kantún, únicamente se ha dedicado a meter gente a trabajar".
En cuanto al beneficio económico que recibirían por la renta de las tierras, señaló que "la empresa quiere los terrenos para hacer unas reforestaciones, y sabemos que de esa manera cada ejidatario recibirá un promedio de 90 mil pesos, aparte de que le dará trabajo a la gente del poblado".
Informó que en la resolución del día de ayer por parte del magistrado, se les informaría si los ejidatarios tienen o no la razón, "pero si la resolución no nos es favorable, estaremos convocando a una asamblea para saber qué decisión tomar, aunque habría que tomar en cuenta que la asamblea es la máxima autoridad de Pomuch, y la mayoría está de acuerdo en que se rente, así como el Consejo y el comisario Eduardo Collí Uc".
Agregó que a los seis u ocho ejidatarios que no están de acuerdo en que se renten las tierras, "no se les están afectando sus derechos, pues si ellos no quieren rentar o no quieren agarrar su dinero de la renta, se les puede dar su parte en las 4 mil 433 hectáreas que están quedando, además de las 60 mil que se están rentando", señaló.
Por su parte, el comisario ejidal, Eduardo Collí Uc, externó que ellos, como ejidatarios, están actuando conforme a la ley porque las tierras no se están vendiendo ni expropiando, sino que las están rentando por espacio de 30 años.
Por otra parte, en la renta de tierras, los campesinos de Pomuch pelearon tanto por sus tierras, lucharon por la ampliación forestal que supuestamente les fue invadida por labriegos del sur del estado, si finalmente solo las quieren para rentar y no para hacerlas producir.
Este es un problema que se presenta en todo el Estado, los campesinos pelean por tierras, quieren decenas y hasta centenas de hectáreas, pues si bien trabajan logran cultivar algunas hectáreas, pero en muchos de los casos cultivan menos tierra, sin duda la repartición de tierra ha sido una mala política, pues es el primer paso para que el labriego la pierda..
Hacen falta políticas públicas para que atiendan las necesidades del campesinado, quienes ante el abandono, la falta de recursos, de mecanismos para comercializar a buen precio, deciden abandonar la tierra que sólo les permite el autoconsumo prácticamente y los condena a una vida de miseria, pero si bien las autoridades tienen su parte de responsabilidad, no podemos eximir al campesinado de esta situación que se en el paternalismo que compraba su voto en los tiempos de bonanza de una industria petrolera que hoy languidece y que ya no da para seguir sosteniendo a quienes abandonas la tierra, el asunto es que lo poco que le queda al campesino es su tierra y sin ella ya nada se podrá hacer, acabará rentando sus fuerza de trabajo en lo que antes eran sus tierras.
La repartición de tierras por parte de las autoridades ha sido acelerada e irresponsable, las entregan sin pensar en el futuro, sin pensar en la gente que viene atrás, y muchas veces se entregan tierras por presiones de grupos políticos y otras por amiguismos, no a quien las necesita, ni a quien las vaya a trabajar, sino simplemente a amigos del sistema para atesorarlas y al rato venderlas o rentarlas, que es lo que está de moda, y luego, las nuevas generaciones de la gente del campo, ya no tendrán donde trabajar, pero eso parece no importarle a nadie, creen que las tierras nunca se agotarán y están equivocados, poco a poco, las tierras están regresando a manos de la gente que posee recursos para trabajarlas y no quedará nada para el campesino arraigado al campo y es que recordemos que las ciudades están creciendo y muchas partes del campo se están convirtiendo en terrenos residenciales, por eso el comercio de estas tierras se ha vuelto un gran negocio y el común acelerador para perder la autosuficiencia para generar nuestros alimentos, tan necesaria en un país para ser independiente.
Lo cierto es que el ejido, con toda la ineficiencia que pudiera caracterizarlo, era garantía de que la persona siempre sería dueña de sus tierras, tenían algo que no podían comercializar y que les permitiría defenderse en la vida, hoy la ambición de unos y la desesperación de otros campesinos ha dado al traste con lo único que tenía el campesino, sus tierras, hoy se rentan y al rato, las venderán, y finalmente, es un plana a largo plazo, las tierras regresarán a las manos de los poseedores del dinero y el campesino acabará trabajando, acabará de ‘peón en sus propias tierras.
Es necesario acabar con la figura de renta, a lo mejor, es necesario crear una figura jurídica que obligue al inversor a asociarse con el campesino, si ustedes quieren con todas las garantías y certeza sobre la tenencia de la tierra para el empresario, que le garantice que recuperará su inversión, obtendrá ganancia, pero que le dejará parte de esa ganancia y de ese desarrollo al campesino, y por otra parte el campesino debe tener también garantías, en el sentido de que siempre será dueño de la tierra, sólo así estaremos ayudando a nuestros campesinos para que salgan adelante y los libraremos de vivales que escondidos tras las siglas de organizaciones campesinas, sólo mal orientan al campesinado y se vuelven mercaderes de la miseria y entregan las tierras de los campesinos que dicen representar y proteger al capitalismo que tanto critican.
En este negocio de la renta de tierras, quienes realmente ganan son los líderes, que por entregar a campesinos con el arrendador, se llevan un buen porcentaje de lo que cobren los campesinos, los funcionarios también a veces ganan sus gratificaciones, todos ganan menos el campesino, que si bien recibe cien o doscientos mil pesos, se queda sin modo de trabajar.
Sólo las autoridades pueden poner fin a este suicidio colectivo; en un acto de plena consciencia y con el afán de salvar a las familias del campo de la miseria deben actuar al respecto y proteger al campesino, sino pronto veremos al campo totalmente abandonado, y en lugar del campesino estarán más trasnacionales trabajando las tierras mientras que los verdaderos dueños de la tierra, andarán en los nuevos e irregulares asentamientos de la periferia de las ciudades realizando labores muy diferentes a las del campo.
Cabe destacar que con la inyección de recursos, elaboración de proyectos productivos, podrían hacer que se generen los ingresos necesarios para que los ejidatarios de Pomuch, produzcan la riqueza que requieren para cumplir con los diversos satisfactores. Las tierras de la ampliación forestal son de una gran riqueza forestal, están en área donde la generación de energía aprovechando el Rio Candelaria, además de que se pueden aterrizar diversos proyectos ecoturísticos.
De ser rentadas las tierras, los campesinos de Pomuch, estarán dejando en total estado de indefensión a sus herederos, ya que les correspondería por la renta, en promedio, de $ 1,667.00 pesos por hectárea, lo cual equivale a 60 hectáreas haciendo un monto de $ 100,000 por labriego.
Muchos de ellos quieren rentar porque diversos agiotistas que lucran con las necesidades de los labriegos, ya les prestaron dinero desde el año pasado, por lo que se espera que muchos no verán el dinero y quedarán como el chinito “nomás milando” pero así lo quieren, están acabando con lo único que les pueden heredar a sus hijos.
Tienen en contra a un grupo minúsculo, dicen que no llegan a diez personas, pero que equivalen a cien personas, porque están luchando por el patrimonio de los pomuchenses, porque creen que el trabajo es la fuente para generar riqueza y sacar adelante a las familias de la pobreza.
Esperamos que esta vez, no gane la mayoría, pero de ser así, estarán cavando su tumba y no luego vayan a presionar a las autoridades para que les den otras tierras, cosa que se antoja demasiado difícil.
Continúan los cambios en Hecelchakán:
El alcalde José Montero hizo una serie de movimientos en su gabinete, nombrando a Bernabé Chi, ex-oficial mayor del municipio a la Dirección del Centro Municipal de Emergencias, supliendo José Orlando Ek Medina, de los pocos funcionarios en la presente administración que han cumplido con su función, recién designado Director de Servicios públicos,
Aunque vemos muy difícil que Bernabé pueda cumplir su encomienda por los intereses que tiene en la Dirección de Turismo, donde despacha la maestra Miriam Pat Rufino, quien apenas acaba de recordar que existen infinidad de necesidades en el municipio, respecto a Turismo, como son la rehabilitación del Camino a Jaina, proyectos eco-turísticos en Los Petenes, la atracción del turismo, ya que en el municipio existen muchos sitios para visitar pero que desafortunadamente el alcalde Montero, tiene bastante interés en fomentar el vicio y el clandestinaje en lugar de canalizar recursos a fomentar el empleo.
No es tarde para enderezar el rumbo de este barco que está a punto de zozobrar cuyo timonel ha equivocado el camino.
Con el cambio de mando en la policía, se respira un aire de tranquilidad, ya que Ramón Cornejo Sánchez se caracterizo por oprimir a la población,. Incluso a sus compañeros de trabajo los hostigaba hasta hacerlos renunciar, por lo pronto. Existe paz y tranquilidad en el municipio.
En la Dirección de Planeación han pasado sin pena ni gloria varios funcionarios, el recién designado Sergio Salazar, cuota de poder de la “princesita maya” Sonia Cuevas Kantún, tiene la capacidad y experiencia. Enhorabuena.
En Servicios Públicos, comentan que el que maneja la dirección es Oscar Rosado Hernández por instrucciones superiores. Orlando Ek Medina es una persona de trabajo producto del esfuerzo no del privilegio como Rosado Hernández, de quien tienen un negro historial y ha estado involucrado en varios problemas amorosos, deudas sin liquidar, pleitos de cantinas, decomisos de licor sin aclarar. En fin, Hecelchakán está harto de este espécimen protegido por el corrupto, sinvergüenza y descarado alcalde Montero.
