
Los hermanos Alvaro y William Maas Poot gozan de impunidad, pues al parecer existe un presunto contubernio con el agente del Ministerio Público de Hecelchakán para que no procedan en contra de ellos, denunció Javier Chi Aké, a quien desde hace más de un mes, en una emboscada los mencionados provocaron que perdiera un ojo al dispararle con una escopeta.
Estos sujetos, vecinos del poblado de Bacabchén, donde son conocidos como “Los Botones”, se burlan de la justicia, dicen tener la protección de las autoridades ministeriales, al grado de que amenazan, intimidan y agreden no solo a la familia Chi Aké, sino también a los pobladores.
El pasado ocho de febrero, Javier, junto con su hermano Wilberth y uno de sus trabajadores, regresaban de comprar pepita en Bolonchén de Rejón. En el entronque de la carretera federal Mérida-Hecelchakán, los esperaban los hermanos Maas Poot, armados con escopetas y rifles.
Alvaro hirió en el ojo derecho a Javier, quien conducía un vehículo, el otro sujeto disparó contra la portezuela. Los agresores emprendieron la huida y Wilberth llevó a su hermano a un centro hospitalario en Hecelchakán y debido a la gravedad de la herida fue trasladado al Hospital General “Dr. Manuel Campos”.
Posteriormente Wilberth acudió ante el agente del Ministerio Público, pero el representante social lo trató déspotamente, en un principio negándose a recibir la denuncia. Antes, al parecer, los hermanos Maas Poot llegaron a un acuerdo con el Ministerio Público para que los protegiera.
Javier fue sometido a un operación en el ojo. No le hicieron válido su Seguro Popular y tuvo que contratar los servicios de un especialista particular para que lo operara. El perdió este órgano y con secuelas en el otro que podría empeorar, ya que en la intervención quirúrgica no se percataron que el otro ojo fue dañado. Ahora tendrá que acudir semanalmente a una revisión en Mérida, Yucatán, con la posibilidad de que su capacidad de visión sea de un 80 por ciento.
Al titular de la PGJE, Juan Manuel Herrera Campos, poco le ha importado lo que suceda en este caso. Cada día hay más inseguridad y crímenes sin aclarar, sin investigar, lo que demuestra que en nuestro Estado, el derecho y la justicia es letra muerta”, indicó.
Wilberth agregó que las veces que acude al Ministerio Público de Hecelchakán para ver si hay avances en la investigación de los delitos que afectaron a su hermano, todo sigue igual, mientras que los delincuentes se pasean libremente por el pueblo y se dan el lujo de intimidarlo y amenazarlo.
A la autoridad ministerial poco le importa resolver este caso, desde un principio les brindaron todas las facilidades a los hermanos Maas Poot, mientras que a los familiares de la víctima los han ignorado. “Ellos pretenden que dejemos las cosas en paz.
La familia Chi Aké ha vivido un verdadero martirio al exigir justicia, los policías ministeriales los han tratado de intimidar con amenazas de encarcelarlos si continúan con la denuncia.
Cuando los policías ministeriales, encabezados por Rodrigo Somarrriba Montafur, se presentaron a la casa de Javier, lo hicieron con abuso de autoridad y prepotencia al golpear el portón de metal. En ese momento salió la esposa del afectado, Melva Elisea Aké Caamal a quien le gritaron para que firmara un documento. Ella como no sabe leer ni escribir no hizo lo que pedían y la insultaron.
“En lugar de defendernos, nos quieren dañar. Las autoridades favorecen a los delincuentes. Mi esposo ya perdió un ojo y puede perder el otro, nosotros somos campesinos, dedicados al trabajo honrado, no a robar como hacen ellos, lo único que pedimos es justicia”, mencionó Melva, con lágrimas en los ojos, mientras su hija de cinco años de edad, la abrazaba.
Wilberth ha interpuesto dos denuncias ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Campeche (CDHC) y ha entregado escritos en la oficina de Herrera Campos, pero al parecer los han tirado a la basura puesto que las cosas siguen igual.
