Petición
Hecelchakán, mucho te he dado
Sergio HERNANDEZ PUGA
El contraste en la vida cultural de los pueblos es como una luz que emerge y explota en medio de la oscuridad. La luz y la oscuridad determinan el grado de cultura y el destino hacia donde caminan la sociedad y el pueblo.
Así es el contraste entre los cronistas de Hecelchakán y San Francisco de Campeche, con matices de grandes diferencias en la forma de abordar los trabajos y la infraestructura con que se cuenta.
De acuerdo con los expedientes MC/000019/08 y MC/000023/08 de la Unidad de Acceso a la Información Pública del Municipio de Campeche, a cargo de Ana Cecilia Rodríguez Chi, el cronista de Campeche, José Manuel Alcocer Bernés, cuenta con una oficina equipada con tres computadoras, Internet, cuatro impresoras y cámara fotográfica.
La remuneración mensual neta que percibe es de 23 mil 257 pesos 90 centavos y, de acuerdo al Periódico Oficial del Estado con fecha 21 de diciembre de 2007, capítulo II, artículo 6, la partida presupuestal del ejercicio 2008 asignado a su oficina es de tres millones 46 mil 811 pesos con 42 centavos.
Los honorarios de los 24 empleados que están a su cargo no están considerados dentro de esta partida presupuestal. Con una excelente calidad de edición y contenido, Alcocer Bernés tiene como encomienda la publicación bimestral de la revista “Lienzo”, cuyo costo está contemplado en la partida presupuestal que se le asigna.
Considerando que para realizar el excelente trabajo que viene desarrollando es necesario contar con los servicios más indispensables, la facturación telefónica correspondiente al mes de marzo fue de dos mil 530 pesos con 93 centavos.
Bien apoyado por el Ayuntamiento de Campeche con el equipo necesario y el personal adecuado, José Manuel Alcocer Bernés realiza un eminente trabajo de investigación, conferencias, artículos periodísticos y presentaciones de libros.
La encomienda de rastrear los datos históricos de las comunidades de Campeche está en manos responsables y con la capacidad intelectual para dejar un testimonio que guíe el anhelo de conocimiento de las generaciones añejas y actuales.
San Francisco de Campeche queda plasmado con su historia, sus leyendas, sus barrios, sus calles y sus monumentos en la pluma de su cronista. Mar, oleaje, turismo, puestas de sol y gaviotas inspiran la vocación del historiador, que encuentra en sus templos y murallas arquerías, ex conventos y barrocas alegorías de hierro forjando la aspiración de perpetuar la ciudad que es Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Qué bueno que así es, lo consideramos un ejemplo para los cronistas y los ayuntamientos del Estado. Las autoridades de la capital respetan y rinden honor a la Ley Orgánica de los Municipios. Con respecto a un servidor quiero manifestar mis impresiones personales.
Hecelchakán, hoy te digo lo siguiente: desde hace 10 años que vengo dibujando tu alma en las páginas de TRIBUNA, te he entregado libros, te he enfrentado con el espejo de tu identidad, he combatido deidades nocturnas para desarraigar de ti las tinieblas que te tenían aletargado. En silencio y convirtiendo mi dolor en el resplandor del sol y el espíritu del jaguar, te hice poesía universal y eterna.
Me siento satisfecho de mi trabajo plasmado en muchas páginas, te regalé la ofrenda de mi corazón, hoy puedo detenerme un momento y reflexionar: mucho te he dado, lo que nadie ha hecho por ti yo lo he realizado, te contemplo y eres mi obra, yo te enseñé a ser el cántaro donde guardas la poesía, después de mi ya no aceptarás vulgaridades ni tendrás sentimientos de atracción por las catástrofes y los cuerpos desmembrados.
Con mis manos te enseñé a ser paloma acariciada, en tu vientre te dejé las generaciones nuevas que son hijos de la luz, con mi espíritu de puesta de sol color del maíz rojo combatí deidades de obsidiana y, a pensar de mi dolor, les arrebaté la grandiosidad del amor para entregártelo a ti.
Hoy lo tienes en tus manos y ya no lo vas a dejar ir, yo te lo entregué es mi flor para ti. Puedes despreciarme si lo deseas, pero el pedernal de mi espíritu ya no sangra más. No quiero aplausos ni quiero tu dinero. Hoy ha llegado el tiempo de pedirte y no quiero mucho, sólo lo que vale cada letra que te he dado.
Durante mucho tiempo me he alimentado como las abejas, con poquito néctar, me vestí como un ermitaño con poquita ropa y mi familia ha vivido de arcoiris, plenilunios y retornar de primaveras sin pedirme más, les he proporcionado la dignidad de la vida, pero no les he podido dar la dignidad que proclama la Constitución Política que nos rige y creo que no es justo.
Hecelchakán, hoy te voy a pedir y me puedes decir que no, y si es así te dejaré ir a la vida de las grandes ciudades, dejaré que las luces de colores, la comida trasnacional, los atrayentes comercios y los edificios modernistas te deslumbren como a los insectos y algún día serás lo mismo que ellas: la frivolidad y el alma vacía. Te quitarás tu hipil y te pondrás diseños europeos exclusivos y muy caros, y valdrás por lo que te pones y como te pintas.
Pero eso no es lo que quiero para ti, yo te quiero como te he enseñado: india y altiva con el hipil que bordaste con tus propias manos, inocente como cada niña morena que con sus pies desnudos corre tras las mariposas mientras el sol baña su larga cabellera y enciende la alegría en su sonrisa que dice: Koten wayé, yo soy el amor.
Eso eres y es lo que he querido para ti.
Hecelchakán, hoy sólo quiero pedirte que me dejes trabajar para ti y que me pagues lo que vale cada letra nacida de mi espíritu. Nunca más volveré a pedirte, porque mi destino es continuar caminando, caminando hasta el sol iluminando corazones.
Señor presidente municipal, José Luis Montero Rosado, mi petición es ésta: quiero trabajar de tiempo completo como cronista municipal de Hecelchakán y que se “homologue” mi salario con el que tiene el cronista de San Francisco de Campeche. Yo soy mucho, porque mucho he dado y los mil 200 pesos que recibo ahora como cronista es muy pobre para lo que yo represento, mis libros y mis artículos.
Eso es todo lo que te pido Hecelchakán, ser tu cronista de tiempo completo y que me pagues lo que vale el sudor de mi espíritu.
PD. Todo mi trabajo lo realizo con pluma y hoja en blanco, no tengo una computadora personal y trabajo en cualquier cyber. No tengo celular ni teléfono en mi casa, porque no puedo mantener su costo. No cuento con internet, mis documentos están en cajas de archivo.
A ocho años de mi nombramiento de cronista sigo percibiendo la misma cantidad del primer día. Ya no puedo trabajar más en estas condiciones, le pido al Cabildo en pleno que tenga en la mesa de diálogo mi petición y que asuma su responsabilidad política de velar por la cultura de Hecelchakán.
